
(...) El mundo del poder es un mundo vacío de sentido, fuera de la realidad. La poesía es una mística de la realidad. El poeta busca en la palabra no un modo de expresarse sino un modo de participar en la realidad misma. Recurre a la palabra, pero busca en ella su valor originario, la magia del momento de la creación del verbo, momento en que no era un signo, sino parte de la realidad misma. El poeta mediante el verbo no expresa la realidad, sino que participa de ella.
La puerta de la poesía no tiene llave ni cerrojo: se defiende por su calidad de incandescencia.
* "Se llama poesía a todo aquello que cierra la puerta a los imbéciles", en Para contribuir a la confusión general, 1987
* Foto: Antonio Miranda
David Antonio Sorbille dijo...
ResponderEliminarBrillante forma de definir el arte poético. La libertad de pensar y participar en las palabras del inolvidable Aldo Pellegrini.